Dónde ver aves cerca de Abanilla: El Hondo y las salinas

A cuarenta minutos de Barinas, ya en la provincia de Alicante, está el Parque Natural de El Hondo: una zona húmeda de importancia internacional, con balsas, carrizales y una lista de aves que no corresponde a esta tierra seca. Y a cincuenta minutos, en dirección contraria, las salinas de San Pedro del Pinatar.

Tres flamencos comunes alimentandose en el agua poco profunda de El Hondo, con el carrizal al fondo
Flamencos en El Hondo. Estas fotos son de un catorce de junio: no hace falta esperar al invierno.

Qué se ve

Los observatorios son casetas de madera con una ventana alargada sobre el carrizal, y dentro hay un panel que nombra más de cuarenta especies en valenciano, castellano, inglés y latín. Entre ellas hay dos patos amenazados a escala mundial que han hecho de El Hondo uno de sus últimos refugios: la malvasía cabeciblanca y la cerceta pardilla.

El panel de aves del Parque Natural de El Hondo, con las especies ilustradas y nombradas en valenciano, castellano, inglés y latín
El panel, dentro de uno de los observatorios. Vale la pena fotografiarlo antes de empezar.

Alrededor de ellas, lo que cabe esperar de una zona húmeda mediterránea: flamencos, garza real, garceta común, garcilla cangrejera, aguilucho lagunero, águila pescadora, calámón, avoceta, cigüeñuela, gaviota de Audouin y una buena colección de patos. Y fochas —común y moruna—, que son las que uno acaba viendo de cerca.

El que más llama la atención de lejos es el morito común: oscuro, con reflejos verdosos, y un pico largo y curvado hacia abajo que no se confunde con nada.

Un morito común de plumaje oscuro, con su pico largo y curvado, en el agua de El Hondo, con una focha detrás
Un morito común, con una focha detrás. El panel del observatorio lo nombra así: Plegadis falcinellus.
Una focha de plumaje negro y pico blanco, posada sobre la vegetación flotante, con sus dedos lobulados a la vista
Una focha sobre el carrizo tumbado. Esos dedos lobulados son lo que le permite andar por encima.

Cuándo ir

  • De octubre a marzo hay más aves y más variedad: llegan las invernantes y se quedan hasta la primavera.
  • En paso migratorio, marzo-abril y septiembre-octubre, aparecen especies que solo están de camino.
  • En verano hay menos, pero no está vacío, como enseñan estas fotos. Lo que cambia es el calor: a mediodía, en julio, los observatorios son hornos.
  • Al amanecer o a última hora, en cualquier época. A mediodía las aves se esconden y la luz quema la foto.

Dicho de otro modo: esto es, sobre todo, un plan de invierno. Si vienes entre noviembre y febrero, cuando el campo está en silencio y la piscina cerrada, aquí hay algo que hacer que en agosto no existe.

Una de las balsas de El Hondo vista entre el carrizo, con palmeras al fondo y flamencos en el agua
Las balsas se ven desde los caminos, entre el carrizo.

Las salinas de San Pedro del Pinatar

Más fáciles que El Hondo y más agradecidas con quien no es ornitólogo: pasarelas de madera que cruzan los charcos hasta la playa, los flamencos a la vista casi todo el año, y los baños de lodo al final.

Pasarela de madera entre las salinas de San Pedro del Pinatar, camino del mar
Las pasarelas cruzan las salinas hasta el mar. Los flamencos se ven desde el camino.

Lo práctico

  • Prismáticos. Sin ellos se ven bultos. Unos 8×42 bastan y sobran.
  • Calzado cómodo y agua. Los caminos son llanos pero largos, y hay poca sombra.
  • Consulta horarios y accesos antes de salir: El Hondo es un parque natural con varias puertas y sus propias normas de visita, que cambian según la época. Lo gestiona la Generalitat Valenciana.
  • Silencio. Es lo que más diferencia una salida buena de una mala.
El carrizal de El Hondo con las balsas de agua y la sierra al fondo
El carrizal, las balsas y la sierra detrás. El agua, aquí, es lo excepcional.

Dormir cerca

Los Carujos está en Barinas, pedanía de Abanilla: cuarenta minutos de El Hondo, cincuenta de las salinas. Es una casa cueva excavada en la roca, y en invierno esa roca mantiene la temperatura sin encender nada. Se sale de madrugada, se vuelve a media mañana y la casa sigue templada.

Y si el día da para más: el río Chícamo y el desierto de Mahoya están a diez minutos de la puerta.

Cerca de aquí

Todos los alrededores en un mapa, de lo más cerca a lo más lejos.

¿Nunca has dormido en una cueva? Qué es una casa cueva, y por qué dentro se está fresco en agosto.