El río Chícamo: la ruta de las pozas, en Abanilla
El río Chícamo es un oasis en pleno secarral. Nace en Macisvenda, cruza el término de Abanilla y se pierde en la rambla: un hilo de agua permanente en una tierra que no la tiene, con adelfas, palmeras y pozas donde la gente se mete en agosto.


La ruta: ocho kilómetros con los pies en el agua
La ruta señalizada PR-MU 74 recorre el desierto de Mahoya y se mete en el cañón de El Cajer, por donde corre el Chícamo. Son unos ocho kilómetros, y buena parte del camino se hace literalmente dentro del río: el cauce es el sendero.
No tiene dificultad técnica, pero conviene saber dos cosas. El agua moja hasta la rodilla en algunos tramos, así que el calzado se elige en consecuencia. Y la roca mojada resbala.

Las pozas
A lo largo del cauce se abren pozas naturales, pequeñas, de agua fría y transparente. No son una piscina: son charcas de río, con fondo de piedra y algún salto de agua. En verano se agradecen más que cualquier otra cosa en veinte kilómetros a la redonda.
No hay socorrista, ni barandilla, ni nada. El sitio está como estaba.
Los palmerales
En los barrancos del Chícamo crece el mayor número de palmerales de rambla de toda la Región de Murcia. No son palmeras plantadas: son las que el río ha ido dejando, y dan al cañón un aire que no corresponde a esta latitud.

Cuándo ir
- De mayo a septiembre, por el agua y por las adelfas en flor. Es cuando más gente hay, y aun así nunca es mucha.
- En primavera y otoño, por caminar sin calor. El agua estará fría.
- Después de una tormenta, no. La rambla puede bajar con fuerza, y una rambla seca que se llena no avisa.
Cómo llegar
El acceso más usado sale de Mahoya, pedanía de Abanilla, donde arranca la señalización del PR-MU 74. Desde Barinas son diez minutos en coche. Hay sitio para dejarlo, pero no es un aparcamiento: es un arcén.
Dormir al lado
Los Carujos está en Barinas, a diez minutos del inicio de la ruta. Es una casa cueva excavada en la roca, con piscina privada, para cuatro viajeros. Se vuelve del río y el agua fría ya no apetece: apetece la sombra.
Cerca de aquí
- Abanilla — las escaleras pintadas, los lavaderos y los almendros en flor
- El desierto de Mahoya — cárcavas y badlands que fueron fondo marino
- Los Baños de Fortuna — aguas termales a 46 grados y el mercado de los sábados
- Pinoso — una montaña de sal y el mercado de los sábados
- La Sierra de la Pila — rutas señalizadas, miradores y refugios de piedra seca
- Murcia capital — la catedral, el Real Casino y los paparajotes
- El Hondo — flamencos y morito común en el humedal
- Caravaca de la Cruz — ciudad santa, los Caballos del Vino y las Fuentes del Marqués
Todos los alrededores en un mapa, de lo más cerca a lo más lejos.
¿Nunca has dormido en una cueva? Qué es una casa cueva, y por qué dentro se está fresco en agosto.