Qué ver en Murcia capital: catedral, Casino y tapas

Murcia está a 35 kilómetros de Barinas, media hora de coche. Es una capital que se recorre andando: casi todo lo que merece la pena cabe en cinco manzanas, y se puede ir por la mañana y volver a dormir al fresco de la roca.

El casco antiguo, en cinco manzanas

La catedral es gótica por dentro y tiene una fachada barroca que parece un retablo puesto de pie, en la plaza del Cardenal Belluga. A dos pasos, la plaza de las Flores y Santo Domingo, que son donde se tapea. Y entre una y otra, la calle Trapería, peatonal.

El Real Casino, el edificio más visitado de la Región

En plena calle Trapería, un círculo del XIX que por dentro no se parece a nada: patio árabe inspirado en la Alhambra, biblioteca inglesa, salón de baile, y el tocador de señoras con su techo pintado. La entrada cuesta unos 5 € con audioguía y se ve en una hora. Abre de 10:30 a 19:00. Las visitas guiadas que lo combinan con el casco antiguo cuestan más y duran el doble.

El Teatro Romea

Funciona desde 1862 y sigue programando. Vale la pena mirar la cartelera antes de venir: una función en un teatro así cambia el día.

Las fiestas: Semana Santa, Bando de la Huerta, Entierro de la Sardina

La Semana Santa de Murcia es Fiesta de Interés Turístico Internacional, con los pasos de Salzillo y las madrugadas. Los pasos salen de noche por el casco antiguo, y se ven desde la acera sin pagar nada.

Un paso de Semana Santa de noche delante del Teatro Romea de Murcia, con los candelabros encendidos y los nazarenos debajo

Justo después llegan el Bando de la Huerta —la ciudad entera vestida de huertano— y el Entierro de la Sardina, que termina quemando una sardina gigante. Es la semana con más gente del año: si se viene en esas fechas, hay que reservar con tiempo.

El alumbrado se enciende antes de lo que se cree, hacia la mitad de noviembre. El árbol, el ángel de la plaza de Belluga frente a la catedral, las calles con guirnaldas, y la fuente del Ayuntamiento iluminada. Para un puente de noviembre o diciembre, es un buen motivo.

Murcia de noche

De noche la ciudad cambia: el Puente Viejo iluminado sobre el Segura, las terrazas del malecón y el paseo del río lleno hasta tarde.

Dónde tapear, y qué pedir

En la plaza de las Flores y en Santo Domingo, de pie y sin prisa. Hay que probar los michirones —habas secas guisadas con chorizo y hueso de jamón—, la marinera, el zarangollo y los boquerones. De postre, paparajotes: hojas de limonero rebozadas y fritas, y la hoja no se come, aunque todo el mundo lo intenta una vez.

Dormir cerca, fuera de la ciudad

En Barinas, pedanía de Abanilla y a media hora de Murcia, alquilamos una casa cueva con piscina privada para cuatro personas. Se baja a la ciudad por la mañana y se vuelve a dormir al fresco de la roca. Y alrededor hay más: el desierto de Mahoya y el río Chícamo, y Caravaca de la Cruz.

Cerca de aquí

Todos los alrededores en un mapa, de lo más cerca a lo más lejos.

¿Nunca has dormido en una cueva? Qué es una casa cueva, y por qué dentro se está fresco en agosto.