Qué ver en Caravaca de la Cruz: Vera Cruz y Caballos
Caravaca de la Cruz está a hora y media de Barinas, en el noroeste de la Región. Es una de las cinco ciudades santas del catolicismo, y una de las pocas excursiones que justifica el viaje de ida y vuelta en el mismo día.
Por qué es ciudad santa
Juan Pablo II le concedió en 1998 el jubileo perpetuo: la faculta para celebrar Año Santo cada siete años, un privilegio que solo comparte con Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana. El primero fue en 2003. El último, el de 2024, reunió a 800.000 peregrinos. El próximo será en 2031.
Fuera de esos años no hay cola, y es cuando mejor se visita.
La basílica de la Vera Cruz
Está arriba del todo, dentro del recinto del castillo, y se sube andando desde el pueblo. La fachada es de mármol rojo de Cehegín, barroca, y se ve desde media comarca. Dentro se guarda el Lignum Crucis que da nombre a la cruz de cuatro brazos que se ve por toda la Región: en las puertas, en las joyerías y en los llaveros.



Los Caballos del Vino, el 2 de mayo
Si hay una fecha, es esa. Los Caballos del Vino son Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde diciembre de 2020, y tienen más de 250 años de antigüedad.
Caballos cubiertos con mantos bordados a mano —que se preparan durante todo el año— suben al castillo a la carrera, con cuatro mozos corriendo pegados a ellos y sin soltarlos en ningún momento. La subida dura menos de un minuto. El origen está en un rito para bendecir el vino, y de ahí el nombre.
Forman parte de las fiestas de la Santísima y Vera Cruz, del 1 al 5 de mayo, con moros y cristianos. El pueblo se llena: hay que reservar alojamiento con meses de antelación.
Las Fuentes del Marqués, a dos kilómetros
A la salida de Caravaca, un paraje natural de 17 hectáreas que no se parece al resto de la comarca: allí brotan cuatro manantiales, y el agua sostiene una arboleda de chopos, fresnos y pinos donde se está a la sombra en pleno agosto. Hay mesas para comer, fuentes de agua, y senderos que salen hacia los barrancos de la Sierra del Gavilán.
En medio está el Torreón de los Templarios, que hoy guarda un centro de interpretación. Y justo al lado del aparcamiento, en primavera, el olivar se cubre de amapolas.




Y hay cuevas: galerías excavadas a mano en la arenisca blanda, con la bóveda labrada y aberturas al exterior. Se entra y se está fresco, igual que en casa — la misma idea, ochocientos años antes.



Cuándo ir
La primavera es la mejor época: el campo se llena de amapolas entre los olivos, y todavía no aprieta el calor. En verano conviene subir al castillo temprano o a última hora.
Dormir en la Región, lejos de la carretera
En Barinas, pedanía de Abanilla, alquilamos una casa cueva con piscina privada para cuatro personas. Caravaca queda a hora y media: es una excursión de día entero, y se vuelve a dormir al fresco de la roca. Más cerca están el desierto de Mahoya y el río Chícamo, y Murcia capital a media hora.
Cerca de aquí
- El río Chícamo — la ruta de las pozas, con los pies en el agua
- Abanilla — las escaleras pintadas, los lavaderos y los almendros en flor
- El desierto de Mahoya — cárcavas y badlands que fueron fondo marino
- Los Baños de Fortuna — aguas termales a 46 grados y el mercado de los sábados
- Pinoso — una montaña de sal y el mercado de los sábados
- La Sierra de la Pila — rutas señalizadas, miradores y refugios de piedra seca
- Murcia capital — la catedral, el Real Casino y los paparajotes
- El Hondo — flamencos y morito común en el humedal
Todos los alrededores en un mapa, de lo más cerca a lo más lejos.
¿Nunca has dormido en una cueva? Qué es una casa cueva, y por qué dentro se está fresco en agosto.